domingo, 2 de noviembre de 2025

 Serie LENGUAJES ORGÁNICOS

El lenguaje emocional aflora con formas orgánicas cargadas de sentimientos encontrados, con varias lecturas y distintas interpretaciones, en figuras ambivalentes con nervios, exoesqueletos, antenas , huecos y recovecos, todas formas reconocibles en el interior y el exterior del alma humana.

El erotismo, la naturaleza, las reflexiones filosóficas y el paso del tiempo, siempre presentes.

jueves, 30 de octubre de 2025

LA ESCULTURA DE JOMI: DE LO ORGÁNICO A LO SURREAL Y MEDIOAMBIENTAL

 Veo la fibra como el elemento básico que construye el mundo orgánico de nuestro planeta, como el mayor misterio de nuestro entorno. De la fibra se construyen todos los organismos vivos, el tejido de las plantas, las hojas y nosotros mismos.

Magdalena Abakanowicz


Cuando contemplamos la obra de José Manuel García Sánchez más conocido como JOMI, nos sentimos transportados a tiempos idos, en los que la materia viva estaba ligada al misterio y por lo tanto a lo extraordinario o a lo sagrado. Como dice la escultora Magdalena Abakanowicz, la fibra (entendida como base para diversos materiales orgánicos) es uno de los mayores misterios de nuestro entorno y la ciencia sigue develando muchos de sus secretos. Y, pocos seres humanos como JOMI son conscientes de ello, trasladando sus preocupaciones estéticas y conceptuales a la transformación de distintos tipos de madera para lograr un viaje que va desde lo orgánico a lo surreal y lo medioambiental. Si examinamos su arte desde el punto de vista histórico encontraremos varias coincidencias, lo cual no es raro ya que el recorrido artístico de la humanidad es como una espiral que va tomando del ayer y proyectándose al futuro. Y, si lo examinamos desde las profundas pulsiones biológicas del ser humano -sobrevivir y reproducirse- nos encontraremos con nuestra necesidad de buscar el placer y la recompensa en el simple hecho de existir, contemplar o disfrutar de ciertas formas, texturas, concavidades o convexidades que nos llevan a los inicios de la vida como a los trilobites o a fósiles vivientes como el nautilus. Así es el arte escultórico de JOMI: pleno de sensualidad orgánica pero también de formas surreales que nos transportan a la prehistoria, cuando la vida de nuestros congéneres era lo más importante e insustituible, siendo nuestros predecesores extintos una prueba de lo delicado que es permanecer sobre nuestro planeta. Si observamos los ídolos de piedra o hueso que han dejado nuestros antepasados, nos sorprenderemos al encontrar la misma preocupación por las formas orgánicas en JOMI. Porque, aunque nuestro contexto ha cambiado rápidamente gracias a la tecnología, seguimos siendo seres sensibles que nos emocionamos con las texturas, las formas, las sinuosidades o las incógnitas que nos plantea el trabajo de este escultor que aún siendo posmoderno, está unido a lo ancestral.

Como sabemos, en todas las religiones primigenias hubo un culto divino a la sexualidad, lo que se refleja en las diosas, los monolitos, la cerámica o los relieves de distintas culturas. Ahora, en un planeta sobreexplotado e invadido a diversos estratos por una humanidad inconsciente de su responsabilidad para con el futuro, parece que no valoramos tanto la existencia como seguramente se hacía en nuestros primeros tiempos, cuando éramos pequeños y cercanos grupos nómadas. JOMI nos habla con sus obras de volver a valorar la vida en todos sus niveles, desde lo humano a lo animal o vegetal, desde lo macroscópico a lo mínimo o aparentemente insignificante. Porque todo está unido en la cadena de la vida y cada elemento cuenta en el juego de la evolución. Si bien desde el punto de vista surrealista el arte podía ser un producto del subconsciente o las tendencias instintivas y algunos artistas realizaban pintura automática o escultura orgánica, JOMI parte de su singular surrealismo para dar un salto hacia algo de candente actualidad como son los desastres ambientales, ya que nos comunica -por medio de metáforas- su preocupación por la naturaleza y por el devenir de sus habitantes.

Si examinamos tanto sus obras como los nombres de sus series, encontraremos pistas que nos conducen a corroborar el interés medioambiental de este artista, como "Nidos en Equilibrio" o "Bebedero para Pájaros", "Vía de Eskape" o "Vía de Acceso" y algunas alusiones metafóricas al desastre que estamos perpetrando como especie: "Enajenación" o "Cruci-ficción". Quizá el hecho de vivir en Trujillo de Extremadura, con la naturaleza circundante y con la historia a cada paso, le han permitido reflexionar en lo efímero que es todo y en la belleza que se encuentra en la más recóndita flor o en el ave condenada a la extinción. Sus obras son trampantojos que sólo pueden ser comprendidas por aquellos que se detengan a interpretar los profundos juegos de figura/fondo o lo evidente/escondido que guardan en su cuidadosa y singular transformación. El placer está en lo desconocido, en lo incomprensible e inalcanzable nos susurra la obra de JOMI. Parece que nos quiere provocar, azuzar, inquietar y sacudir. Y, lo logra con creces, ya que su arte no nos deja indiferentes. Muchas veces el arte es un medio para despertarnos, para interrogarnos y movernos a la acción. JOMI lo logra con cada hoja, fruto, agujero, vórtice, nervio, fibra o bloque que sale de sus manos con la pasión y el compromiso del que ha comprendido que el arte viene de la naturaleza y debería cantar a sus maravillas apoyados en nuestras conexiones neuronales y culturales, para corresponder a lo que nos brinda. Es decir, no sólo pedir sino cuestionarse como lo hacía en este ecológico poema Emily Dickinson:

Robé a los Bosques, / los confiados Bosques, / los Árboles desprevenidos

 mostraron sus Frutos y sus musgos / para agradar mis delirios.

Escudriñé, curiosa, sus adornos, / se los arrebaté, me atreví a robar.

¿Qué dirá el solemne Abeto? / Y el Roble, ¿Qué dirá?

Mª del Socorro MoraC

Doctora en Bellas Artes De la Asociación Española de Críticos de Arte / Asociación Internacional Críticos Arte Spain

martes, 28 de octubre de 2025

TIEMPOS ESCULTÓRICOS EN JOSÉ MANUEL GARCÍA SÁNCHEZ (JOMI)

 El yo interior del escultor percibe en su seno un lleno expresivo que debe proyectar sobre el exterior de un espacio aquejado de vaciedad. Y para ello se sirve de la materia que le brinda la naturaleza en orden a dignificarla y metamorfosearla mediante una forma que se plasma y organiza para representarla con una vena hasta surrealista. Así es como el extremeño JOMI cubre y teje su obra con referencias al mundo interno por un lado y al externo por el otro, en una apropiación de la realidad que es ilimitadamente profunda. En tales términos su sentido plástico se manifiesta ya al conferir una clave en la elección de los materiales -pues en cierta guisa el material determina la imagen- y en la configuración de su valor orgánico, en sus líneas, formas y colores, evidenciando que forman parte de su ser y su existencia.

Cada una de sus piezas, pues, exigen la contemplación como una encarnación de símbolos e iconos que postula su quehacer como un juego de hallazgos y continuas sorpresas de relaciones internas entre las formas, sugeridas por la tensión, la flexibilidad y la agudeza. Constituyendo con ello a la postre unas violaciones de un vacío desolado por una naturaleza caída y postrada. Asimismo, se ha de reclamar una actitud contemplativa ante este repertorio escultórico al mismo tiempo que un despertar activo que lo desnude y lo lea en la esencia de esa intensidad de perfiles, hechuras y procedimientos. El trabajo del arte, como decía Diderot, es conmover y transformar.

Cada obra, entonces, nos coloca ante una inmediata sensación visual mediadora con los estratos más profundos del sentimiento. Con lo que el espacio queda habitado y saturado de percepciones y nociones en una suma armónica de significantes y significados. Giorgio Carlo Argan señala que toda sensación, cuando es auténtica y abarca totalmente nuestra subsistencia, nos da no tanto la experiencia del objeto particular, sino la del universo como un todo. JOMI, por consiguiente, es un constructor de formas y volúmenes a los que busca en el sino de una materia cósmica, la cual le invoca y le ruega que le imprima esa vida plástica de la que hasta ahora estaban desposeídos. Tal demanda le convoca a una exploración que, si bien necesita una interrogación previa, le conduce a revelar misterios y magias ocultas que según va culminando la prueba se van descubriendo.

Agotando, por tanto, todas las posibilidades, sus criaturas toman forma y se exhiben desde sus pedestales, nos incitan a descifrarlas bajo sus configuraciones como génesis de una naturaleza que el autor ha tomado como condición previa de la creación, coronando de este modo ese vínculo inextinguible con la voluntad y necesidad de hacer y determinar el valor de su arte y como demostración de los poderes ilimitados del ser para proyectarse sobre el mundo.

Gregorio Vigil-Escalera

De las Asociaciones Internacional y Española de Críticos de Arte (AICA/AECA)

ABRAZO

 





lunes, 27 de octubre de 2025

JOSÉ MANUEL GARCÍA SÁNCHEZ "JOMI"

 Como bien dice este artista; el arte es vida, la constancia, esfuerzo y paciencia es el lema que hace de este todo un referente dentro del mundo del arte.

Recientemente; he tenido el placer de conocer la obra del artista extremeño José Manuel García Sánchez, natural de la ciudad de Trujillo, lugar donde el arte está muy presente, ya que entra de lleno en los espacios expositivos destinados para ello, entre los que se encuentra el Palacio de los Barrantes-Cervantes, perteneciente a la fundación Obra Pía de los Pizarro,  que en esta ocasión ha tenido a bien, en tener en cuenta la valía de este artista extremeño. José Manuel García Sánchez, JOMI es un artista hecho a sí mismo, teniendo como referente las actividades de sus antepasados, en la que se siente reflejado, posiblemente y amparado por esa circunstancia ha encontrado la motivación suficiente para entrar directo, en este complejo, pero maravilloso mundo que es el arte. Encontrado en las distintas disciplinas artísticas, su forma de desarrollar un arte de mucho quilate, teniendo la pintura y la escultura como base por la que demandar su atención, tanto por la relevancia de crear estilos y forma en torno a los valores que aporta estas materias.

Sus obras no sorprenden a nadie que tenga conocimientos de lo que representa una buena composición, dentro de los esquemas creativos actuales, teniendo la vida animal y la naturaleza como medio de autoalimentar su pasión por el arte, usando estos planteamientos en la defensa de la vida y la naturaleza, también dando muestras de sintonizar con el cuerpo humano, a través de resaltar la anatomía tanto femenina como masculina. La fórmula que utiliza este artista viene respaldada por un profundo conocimiento técnico, muy bien estructurado y disciplinado, no disponible al alcance de algunos artistas.

En sus obras afloran distintos lenguajes interpretativos, entre los más evidentes el que va cargado de sentimientos encontrados, como consecuencia de ello trata aparentemente, que sus obras sean un reflejo de su lucha interna, razón está para deducir que sus obras tiene una gran carga emocional y sentimental. Es uno de esos artistas que le cuesta mucho definir el funcionamiento de la estructura de su obra, por lo que prefiere que sea estas las que hablen por sí sola.

Antonio Calderón

Analista y Crítico de Arte de las Asociaciones Internacional y Española de Críticos de Arte (AICA/AECA)

BEBEDERO PARA PÁJAROS II








 

EL ARTE DE JOMI SURREAL, ORGÁNICO Y ECOLÓGICO

La obra de JOMI puede ser clasificada, a primera vista, como surrealista, porque muchas de sus esculturas nos brindan formas que van más allá de lo real. Pero, una mirada más profunda y detenida nos revela un fundamento orgánico y una preocupación ecológica. Muchos escultores están retornando a las formas de la naturaleza, como fuente de inspiración. JOMI es uno de ellos, persiguiendo con destreza, sensualidad y búsqueda de texturas -logradas gracias al conocimiento de la materia orgánica y del buen saber de su oficio- transmitir emociones que nos llevan al comienzo de los tiempos, cuando sobrevivir era un desafío constante y una prueba para el ingenio de aquellos que luchaban por transmitir su legado. Sus obras muestran una preocupación por los habitantes de nuestro planeta y por las decisiones que nos están llevando a la autodestrucción. Su mensaje ecológico es sutil pero inquietante: nos advierte lo frágil que es todo y lo fácil que sería destruir tanta belleza. El arte de JOMI -surreal, orgánico y ecológico- es un recordatorio de que todo viene de la naturaleza y regresará a ella.

Hernando de Orellana-Pizarro

Presidente de la Fundación Obra Pía de los Pizarro

viernes, 12 de agosto de 2011

Vías de eskape I, II y III, y vías de acceso I y II










SATURACIÓN




BEBEDERO PARA PÁJAROS I













MARÍA




Su obra me ha sorprendido, puesto que su visión del cuerpo humano difiere de los cánones tradicionales, habituados a los estudios anatómicos o de la sublimación o ensalzamiento de los desnudos masculino y femenino.
Evidentemente su obra invita al espectador a la introspección sobre si mismo, y sobre de lo que está hecho: de materia orgánica cambiante y desechable con el paso del tiempo por la implacable ley de vida.
Su trabajo sin duda es atrevido, osado más bien, de planteamiento original, con conocimiento de los materiales y un desarrollo temático basado en la vertiente fisiológica, con bastantes elementos escatológicos, pero presentados con ingenio, cierta extravagancia, filigrana y sin ofensa alguna. No obstante, creo que su obra no es fácilmente comprensible para el espectador medio,..., precisamente por presentar elementos poco habituales en el arte, y en resumen, podría decir que desde el punto de vista artístico, verdaderamente debo felicitarle por su originalidad de planteamientos. Comercialmente, pues debe luchar lo suyo,...
ante la mediocridad actual, pues una apuesta singular cuesta de encajar.

Marta Teixidó
Crítica de arte




MUSA