La obra de JOMI puede ser clasificada, a primera vista, como surrealista, porque muchas de sus esculturas nos brindan formas que van más allá de lo real. Pero, una mirada más profunda y detenida nos revela un fundamento orgánico y una preocupación ecológica. Muchos escultores están retornando a las formas de la naturaleza, como fuente de inspiración. JOMI es uno de ellos, persiguiendo con destreza, sensualidad y búsqueda de texturas -logradas gracias al conocimiento de la materia orgánica y del buen saber de su oficio- transmitir emociones que nos llevan al comienzo de los tiempos, cuando sobrevivir era un desafío constante y una prueba para el ingenio de aquellos que luchaban por transmitir su legado. Sus obras muestran una preocupación por los habitantes de nuestro planeta y por las decisiones que nos están llevando a la autodestrucción. Su mensaje ecológico es sutil pero inquietante: nos advierte lo frágil que es todo y lo fácil que sería destruir tanta belleza. El arte de JOMI -surreal, orgánico y ecológico- es un recordatorio de que todo viene de la naturaleza y regresará a ella.
Hernando de Orellana-Pizarro
Presidente de la Fundación Obra Pía de los Pizarro
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